El Día de la Madre… y de las canastas

El Día de la Madre… y de las canastas

“Disculpame si esta escrito mal yo ago y digo cuanto la amo a mi mamita Feli. Compredame quiero ganar para poder darle algo a mi mamita cuando sea grande le dare todo lo que puedo. Soy niña y curso el grado 5 nibel primario y vivo antes de pasar el puente”. Así terminaba una de las cartas que participó en el concurso de Radio Sepahua con motivo del Día de la Madre. El escrito de Feliscar no era el mejor de su categoría, ni llegó en un sobre plagado de corazones, purpurina y pegatinas con forma de corazón como muchas otras, pero sí era una de las cartas más sinceras que recibimos. Y ante esa petición, ¿cómo no íbamos a entregarle uno de los premios al mérito que teníamos reservados?

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El domingo anunciamos los nombres de los ganadores del concurso ‘Carta a mi mamá’ en un programa especial y a lo largo del día de ayer todos vinieron a recoger su regalo. Siguiendo las costumbres de Sepahua, entregamos canastas que, a su vez, nos habían regalado algunos comerciantes que patrocinaron la iniciativa. Aceite, un refresco, una lata de leche, azúcar, arroz, espaguetis, una caja de jugo y galletas componían las cestas que, durante dos días, protagonizaron todos los eventos organizados para celebrar la gran fiesta que es aquí el Día de la Madre.

En los colegios, los preparativos comenzaron hace semanas con los ensayos y con reuniones de padres en las que se decidió cuántos soles aportaría cada familia para que todas las clases tuvieran varias canastas que sortear. En la Institución Educativa Padre Francisco Álvarez, por ejemplo, el homenaje a las madres tuvo lugar el viernes por la noche. Un corazón hecho con lucecitas rojas y cerca de 50 canastas de alimentos decoraban el escenario por el que pasaron los más pequeños recitando sus poesías y los mayores bailando danzas típicas de la selva y la sierra peruanas.

Una flor para cada madre, bocaditos de salchicha envueltos en un papel con lazo rosa y todo, carteles que proclamaban el amor de todos los niños hacia sus mamás, las autoridades presidiendo el acto… Todo un despliegue ante el que casi mejor no decir que desde que dejamos de hacer manualidades en el colegio para el Día de la Madre no he vuelto a regalarle nada a la mía.

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Los adultos mayores –una forma de llamar a los ancianos que me gusta mucho más que tercera edad- también homenajearon a las mamás de su asociación con un almuerzo. Ellas, hablaban animadas alrededor de la mesa, mientras que sus maridos esperaban a que terminaran para poder comer. Antes, por votación popular se había escogido a Miss Adulta Mayor. Después, entre bailes y tragos de aguardiente con chica morada –una bebida hecha a base de maíz-, se sortearon las preciadas canastas de comida  cedidas por la Municipalidad de Sepahua.

En total, según nos explicó luego el alcalde, la Municipalidad repartió casi 500 canastas de comida para que cada barrio y cada institución del distrito las sorteara entre las madres. Lo primero que pensé fue en la cantidad de cosas que podrían hacerse con los casi 20.000 soles –unos 6.500 euros- que se habían gastado en eso, pero la fuerza con la que una abuelita abrazaba su canasta y la alegría con la que se la llevó me hizo dudar. Igual ella, como Feliscar, también quería ganar para tener algo que dar, no a su madre, sino a sus nietos.

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